Juega de escolta, vistiendo el número 7 en la selección española y el 11 en el Barcelona. Destaca por su juego explosivo, su excelente tiro exterior, su velocidad, y por su carácter ganador que con frecuencia le lleva a tomar la responsabilidad de jugarse los tiros en los momentos cruciales de los partidos.
Tiene un tiro muy característico y propio que en el entorno del baloncesto se conoce como "la bomba", término a partir del cual es frecuente que la prensa deportiva española se refiera a él como "La Bomba Navarro".
El debut oficial de Navarro en su nueva etapa como jugador del FC Barcelona se produjo en el encuentro que su equipo disputó ante el TAU Cerámica correspondiente a las semifinales de la Supercopa ACB 2008 en el que fue uno de los jugadores más destacados con 16 puntos que sin embargo no sirvieron para evitar la derrota del club azulgrana por 73-70. En diciembre del 2002, en el encuentro que enfrentó al conjunto azulgrana y al Real Madrid se convirtió en el segundo jugador que más partidos habría disputado de la liga ACB vistiendo la camiseta del FC Barcelona con 377 encuentros, superando a Andrés Jiménez (376) y solo por detrás de Juan Antonio San Epifanio (422).
La primera gran cita de la temporada llegó a mediados de febrero de 2009 con la disputa de la Copa del Rey de Baloncesto 2009. En los cuartos de final, Navarro cuajó una de las mejores actuaciones de la temporada contribuyendo con sus 28 puntos y 10 asistencias a la victoria del FC Barcelona sobre el Real Madrid (75-83). Dos días después el conjunto azulgrana caería en semifinales ante el TAU Vitoria 77-90 en un partido en el que Navarro fue el máximo anotador de su equipo con 19 puntos.
Mediado el mes de marzo Navarro anotó en un partido ante el Vivemenorca su triple número 628 en ACB, lo que le valió para superar a Juan Antonio San Epifanio al frente de la clasificación de máximo número de canastas de tres convertidas en la historia del FC Barcelona.
En mayo, una vez finalizada la fase regular de la Euroliga, el español fue designado por primera vez en su vida como MVP de competición (2ª inclusión en el quinteto ideal), merced a los 14,8 puntos, 3,6 asistencias y 1,4 robos en los 20 partidos disptutó. Su participación fue fundamental para que el FC Barcelona alcanzara la Final Four con actuaciones muy destacadas como la del quinto partido del play-off de cuartos ante el TAU Vitoria en la que volvió a ser el máximo anotador de su equipo con 19 puntos. En el encuentro de semifinales ya en pleno transcurso de la Final Four de Berlín, el FC Barcelona cayó derrotado ante el CSKA Moscú (78-82) en un partido muy intenso en el que Navarro fue el segundo máximo anotador de su equipo con 13 tantos.
Al término de la fase regular de la liga ACB fue designado junto a su compañero de equipo Fran Vázquez, como integrante del quinteto ideal de la temporada acompañado además de Pablo Prigioni, Igor Rakocevic y Felipe Reyes. Unas jornadas antes de la finalización de la competición había conseguido superar la barrera de los 5000 puntos anotados en la liga ACB convirtiéndose en el vigesimosexto jugador en la historia en romper dicha barrera. Sus números al final de la temporada regular fueron de 15,7 puntos, 1,8 rebotes y 3,3 asistencias en 28 partidos disputados.
Tras ser uno de los jugadores más destacado de su equipo tanto en los cuartos de final frente al Pamesa Valencia como en semifinales frente al Unicaja Málaga, eliminatoria en la que además consiguió su triple 650 en la ACB lo que le convirtió automáticamente en histórico de la competición y en el undécimo jugador en alcanzar tal cota, en la final ante el TAU Vitoria se convirtió en el jugador más resolutivo de la serie (15,25 puntos, 6 asistencias, 2 rebotes y 17,75 puntos de valoración ACB de media, especialmente en el último partido de la misma en el que con 19 puntos, 9 asistencias y 28 de valoración ACB sentenció la final (3-1) a favor del equipo azulgrana. Su actuación le valió para ser designado por primera vez en su vida como MVP de las finales de la liga.